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lunes, 29 de julio de 2024

Marina de un deseo [2.ª versión de «La herida de un deseo»]

 

Observo la sonrisa que reluce
          radiante en el dibujo de tu cuerpo
          e incita la lujuria de mi sueño
          erecto en el anhelo de un perfume.

Imagino que enmarcas la figura
          y descuidas tus senos en mi pecho
          y reposas tus labios en mi sexo
          y me arrullas, me prendes y me inundas:

tus miembros se estremecen con los míos,
          se pierden y se encuentran, se retuercen
          y abandonan sus formas en el vuelo.

El amor nos sumerge en el delirio
          y desnuda en el éxtasis latente
          la orilla descubierta de un deseo.

(Tertulia filandona, 29 de julio de 2024; asunto: Arena y Playa)

domingo, 28 de marzo de 2021

A Samuel, en su cumpleaños


11 de marzo de 2021

Te miro
y me siento,
te escucho
y me encuentro.
Entonces me paro,
me paro y lo pienso:
qué suerte he tenido.
Te canto en mi verso.

sábado, 7 de diciembre de 2019

«La poesía», de Lili Galindo Muñoz

Anoche mi hija pequeña, de 8 años, escribió este texto en la pizarra que utilizo para trabajar.

La poesía
La poesía es
mar es tierra es
vida la poesía
es poesía es
amor es
odio es
el mundo
POESÍA.

miércoles, 27 de noviembre de 2019

«La puerta violeta», Rozalén

En el colegio de mi hija pequeña han puesto como tono de salida el estribillo de «La puerta violeta» y ayer vinimos a casa mi bicho y yo cantándola. Por la noche miré a mis hijas y de nuevo me vino a la memoria, pero, además, me emocioné (me estaré haciendo mayor). Y pensé: no lo entiendo, cómo se puede...
Así que aquí dejo la letra y el vídeo. Qué sencillez para expresar la belleza de la libertad, de la liberación.

          La puerta violeta
Una niña triste en el espejo
me mira prudente
y no quiere hablar.
Hay un monstruo gris en la cocina
que lo rompe todo,
que no para de gritar.
Tengo una mano en el cuello
que con sutileza me impide respirar.
Una venda me tapa los ojos,
puedo oler el miedo y se acerca.
Tengo un nudo en las cuerdas
que ensucia mi voz al cantar,
tengo una culpa que me aprieta,
se posa en mis hombros y me cuesta andar.

Pero dibujé una puerta violeta en la pared
y al entrar me liberé
como se despliega la vela de un barco.
Desperté en un prado verde muy lejos de aquí,
corrí, grité, reí,
sé lo que no quiero,
ahora estoy a salvo.

Una flor que se marchita,
un árbol que no crece porque no es su lugar,
un castigo que se me impone,
un verso que me tacha y me anula.
Tengo todo el cuerpo encadenado,
las manos agrietadas,
mil arrugas en la piel,
las fantasmas hablan en la nuca,
se reabre la herida y me sangra.
Hay un jilguero en mi garganta que vuela con fuerza,
tengo la necesidad de girar la llave y no mirar atrás.

Así que dibujé una puerta violeta en la pared
y al entrar me liberé
como se despliega la vela de un barco.
Desperté en un prado verde muy lejos de aquí,
corrí, grité, reí,
sé lo que no quiero,
ahora estoy a salvo.

Así que dibujé una puerta violeta en la pared
y al entrar me liberé
como se despliega la vela de un barco.
Aparecí en un prado verde muy lejos de aquí,
corrí, grité, reí,
sé lo que no quiero,
ahora estoy a salvo.


Rozalén
(«La puerta violeta», Cuando el río suena)





jueves, 31 de octubre de 2019

En el manantial

Te observo desde un cuerpo
de barro que me entierra,
y entonces me contemplas
con voluntad de vuelo.
Y ya no entiendo nada...
y ya no siento miedo.


martes, 23 de abril de 2019

Aplysia


Conversando con Samuel Pastor Satoca

Cuánto he rodado, y he ido y he vuelto
          aislado en los temores de una vida
          que tiembla y se diluye en la mentira
          y anega la verdad en sufrimientos.

El tacto que estimula los sentidos,
          confuso desde el goce que me niega,
          en celdas me reprime, se recrea;
          ignoro los senderos del destino.

Y el vértigo de hallarme descubierto
          por rostros que ya ascienden en manadas
          amansa los deseos con manías.

Entonces me convierto en ese cuerpo
          que sueña y se deleita en el esbozo
          de la caricia suave de una aplysia.

martes, 12 de febrero de 2019

Marina

En la duna entierro mis manos,
desaparecen en la arena
y se diluyen con la ola.
La marea reinventa lo que escribo/siento.

sábado, 9 de febrero de 2019

El sitio de mi recreo


Recordando a Antonio Vega

¿el sitio de mi recreo?

en el alba de tus ojos
en el río de tus labios
en la cumbre de tu pecho
en el prado de tus manos
en el valle de tu vientre
en las grutas de tu herida
en el vuelo de tu abismo

el sitio de mi recreo

jueves, 7 de febrero de 2019

«El sitio de mi recreo», Antonio Vega

Sigo buscando el peligroso y seductor sitio de mi recreo.

          El sitio de mi recreo
Donde nos llevó la imaginación,
donde con los ojos cerrados
se divisan infinitos campos,
donde se creó la primera luz
germinó la semilla del cielo azul,
volveré a ese lugar donde nací.

De sol, espiga y deseo
son sus manos en mi pelo,
de nieve, huracán y abismos,
el sitio de mi recreo.

Viento que en su murmullo parece hablar
mueve el mundo y con gracia lo ves bailar
y con él el escenario de mi hogar.
Mar, bandeja de plata, mar infernal,
es un temperamento natural,
poco o nada cuesta ser uno más.

De sol, espiga y deseo
son sus manos en mi pelo,
de nieve, huracán y abismos,
el sitio de mi recreo.
Silencio, brisa y cordura
dan aliento a mi locura,
hay nieve, hay fuego, hay deseos
allí donde me recreo.


Antonio Vega
(«El sitio de mi recreo», El sitio de mi recreo)




domingo, 9 de diciembre de 2018

«A Lupercio Leonardo», Lope de Vega


     Pasé la mar cuando creyó mi engaño
que en él mi antiguo fuego se templara;
mudé mi natural porque mudara
naturaleza el uso, y curso el daño.
     En otro cielo, en otro reino extraño,
mis trabajos se vieron en mi cara,
hallando, aunque otra tanta edad pasara,
incierto el bien y cierto el desengaño.
     El mismo amor me abrasa y atormenta,
y de razón y libertad me priva.
¿Por qué os quejáis del alma que le cuenta?
     ¿Que no escriba decís, o que no viva?
Haced vos con mi amor que yo no sienta,
que yo haré con mi pluma que no escriba.

Lope de Vega
(en Lírica, ed. J. M. Blecua, Madrid, Castalia, 1990)

viernes, 7 de diciembre de 2018

Dos vidas, ¿y un cuerpo?


A SRP

Te descubro desnuda entre la arena
          y en la duna dorada paladeo
          los suspiros más dulces de tu cuerpo
          y te inundo en caricias que nos quiebran.

Con mis brazos, tus piernas nos enhebran
          y los labios, refugio de los senos,
          nos entregan, solícitos al juego,
          y diluyen las formas que nos cercan.

La pasión de este sexo puede tanto
          que nos cubre y arroja en el abismo
          donde unidos el éxtasis nos funde/,

con el semen y el flujo del orgasmo/,
          en excesos se excitan los sentidos.
          ¿Y tú y yo nos dormimos en la cumbre...?

viernes, 30 de noviembre de 2018

Mientras


A STN
Recordando a Garcilaso de la Vega

Mientras tu pelo tropieza en mi rostro,
          no te anhelo ni intento dibujarte,
          pues solo te contemplo en ese instante
          y aspiro los aromas sobre el torso.

Mientras tu mano se posa en mi espalda,
          imagino tu tacto en el torrente
          de labios sosegados que se prenden
          y siento los sonidos de la llama.

Con tu mirada ardiente se ilumina
          la estancia que recibe tu presencia,
          erótica y sensual, honesta y pura,

y tu sonrisa limpia me cautiva,
          de penas y pesares me destensa.
          Un sueño me recrea en tu figura.

miércoles, 28 de noviembre de 2018

«Calle Melancolía», Joaquín Sabina

Para qué quiere uno ser un gran cantante, una gran voz, si puede crear y cantar como Sabina.

          Calle Melancolía
Como quien viaja a lomos
de una yegua sombría
por la ciudad camino,
no preguntéis adónde.
Busco acaso un encuentro
que me ilumine el día
y no hallo más que puertas
que niegan lo que esconden.
Las chimeneas vierten
su vómito de humo
a un cielo cada vez
más lejano y más alto.
Por las paredes ocres
se desparrama el zumo
de una fruta de sangre
crecida en el asfalto.
Ya el campo estará verde,
debe ser primavera,
cruza por mi mirada
un tren interminable.
El barrio donde habito
no es ninguna pradera,
desolado paisaje
de antenas y de cables.

Vivo en el número siete,
calle Melancolía,
quiero mudarme hace años
al barrio de la Alegría,
pero siempre que lo intento
ha salido ya el tranvía,
en la escalera me siento
a silbar mi melodía.

Como quien viaja a bordo
de un barco enloquecido
que viene de la noche
y va a ninguna parte,
así mis pies descienden
la cuesta del olvido,
fatigados de tanto
andar sin encontrarte.
Luego, de vuelta a casa
enciendo un cigarrillo,
ordeno mis papeles,
resuelvo un crucigrama,
me enfado con las sombras
que pueblan los pasillos
y me abrazo a la ausencia
que dejas en mi cama.
Trepo por tus recuerdos
como una enredadera
que no encuentra ventanas
donde agarrarse, soy
esa absurda epidemia
que sufren las aceras.
Si quieres encontrarme
ya sabes dónde estoy.

Vivo en el número siete,
calle Melancolía,
quiero mudarme hace años
al barrio de la Alegría,
pero siempre que lo intento
ha salido ya el tranvía,
en la escalera me siento
a silbar mi melodía.

Vivo en el número siete,
calle Melancolía,
quiero mudarme hace años
al barrio de la Alegría,
pero siempre que lo intento
ha salido ya el tranvía,
en la escalera me siento
a silbar mi melodía.

Joaquín Sabina
(«Calle Melancolía», Malas compañías)



martes, 27 de noviembre de 2018

Cuatro fragmentos, dos vidas


A SRP

Te observo entre miradas y descubro
          la frágil apariencia en tu figura
          que aturde mis sentidos y dibuja
          el vuelo que perfila tu desnudo.

Un día se produce un incidente
          ajeno, que nos une y nos separa,
          y altera la existencia cotidiana.
          ¿El sueño del sosiego sobre el vientre?

Y de nuevo la vida que me aleja
          de un posible mañana de caricias
          y de cuerpos amantes del abismo.

¿Un refugio en la esquina nos espera,
          o es el beso lascivo que se evita
          en un coche silente, sin gemidos?

jueves, 22 de noviembre de 2018

«Las ilusiones», Felipe Benítez Reyes


     Si cada cual saliese una mañana
olvidado de sí, desasistido
de todo su pasado, sin memoria,
con un rumbo inconcreto y en los labios
una canción trivial, alegremente,
dispuesto a no volver atrás la vista
para que nada enturbie esa mañana,
diáfana mañana que posee
el inquietante brillo de las tentaciones
que a veces confundimos con la vida,
si saliésemos y de pronto
qué hermosura perfecta, qué alto vuelo
el de nuestro cansado corazón,
tan luminoso ahora, ¿olvidaríamos
de veras el dolor que padecimos,
el miedo y la tristeza y la locura
de creernos por siempre destinados
al mal y la desdicha? No sabemos.
¿Una mañana apenas bastaría,
diáfana mañana de verano, para hacernos
pensar que aún es posible proseguir,
vivir, después de todo, impunemente?

Felipe Benítez Reyes
(Los vanos mundos,
en Fin de siglo (el sesgo clásico en la última poesía española). Antología,
ed. Luis Antonio de Villena, Madrid, Visor, 1992)

domingo, 4 de noviembre de 2018

Lejos


A ti, oculta, si no quiero perderte
Recordando a José Agustín Goytisolo

Cuando todo te aleja de mi lado,
          y tu cuerpo se extiende hacia otro cuerpo,
          y te busco en el lecho y no te encuentro,
          y tristes de distancia deseamos

los momentos del ser que nunca fueron,
          y el sosiego de mares cotidianos
          arrebata la vida, y el cuidado
          apaga y entumece los deseos,

cuando solo vivimos el instante
          extraño de un placer insatisfecho,
          retazo de un destino mutilado,

entonces me refugio en el ensueño
          de hallar entre los restos del naufragio
          tu sonrisa más pura y más salvaje.

sábado, 27 de octubre de 2018

«Romance de Curro el Palmo», Joan Manuel Serrat

Ay, mi amor...

          Romance de Curro el Palmo
La vida y la muerte
bordás en la boca
tenía Merceditas
la del guardarropa.
[...]
en donde el Palmo
canta llorando:
Ay, mi amor,
sin ti no entiendo el despertar.
Ay, mi amor,
sin ti mi cama es ancha.
Ay, mi amor,
que me desvela la verdad,
que entre tú y yo, la soledad
y un manojillo de escarcha.

Joan Manuel Serrat
(«Romance de Curro el Palmo», Joan Manuel Serrat)




Por Serrat y por Antonio Vega:




viernes, 26 de octubre de 2018

Instante 8

A MG

Harto de expectativas
          que nunca se trasladan a la forma,
          sumerjo en otras vidas
          mi anhelo de belleza,
          rechazo los engaños de las sombras.